Es curioso como en todos los anuncios de automóviles los que manejan son hombres. Los que pasan en el carrazo y le pitan a las nenas que hacen fila para entrar a la disco, son hombres. co
Excepto cuando se trata de vender una “family van”.
Ahí si muestran una buseta con una roquemix al volante (la conocida “soccer mom”) llevando a su hijo y a la catizumba de amigos (a quienes años más tarde llamara ‘la sarta de vagos que te buscan’) a la práctica de futbol. En esos comerciales –únicamente- la que maneja es una mujer y luce sospechosamente contenta de tener que andar jalando carajillos, haciendo de “Jaime” el chofer de la casa, mayordom@, cociner@ y lleva mandados.

Not your average soccer mom!
Curiosamente y para sorpresa de algunos ingenuos, las mujeres tambien nos tomamos muy en serio esto de los carros. Algunas de nosotras también queremos luces de xenón o nos preocupamos por la tapicería. Algunas sabemos que nuestro gajito ocupa ser tramado y alineado y también sabemos la diferencia entre un motor inyectado y uno carburado o el valor de la manguerita que va al radiador. Tal vez no lo sepamos todo, tal vez no lo sepamos por nombre y apellido (que mejor ejemplo que llamarle a algo “la manguerita que va al radiador) pero al menos no estamos 100% MFT. Alguillo nos la jugamos. Algunas también quieren un Porsche Cayenne, o una Harley Davidson, un Mustang Thunderbird, o una Honda VT. No por ser mujeres vamos a manejar solo sedanes seguros y de poca velocidad o carritos hatchback ya por que esa es la norma (excepto si asi lo queremos).
Cuando quería comprar mi carro la opinión casi general era:
El mundo: Pero vos para que queres un carro tan grande? Vos que sos mujer deberias comprar algo pequeñito, que te lleve y te traiga”.
La Mujer Maravilla: Ehhh, si bueno, casi siempre esa es la finalidad de un medio de transporte: llámese una carreta con bueyes o un helicóptero. Que te lleve y te traiga. Pero, no gracias. Yo me compro lo que a mi me guste.
Tambien voy a salir en defensa de la mujer en el ya trillado tema de “Tenia que ser mujer para manejar asi!” Yo me salgo públicamente del saco de “conductoras pura tusa” en el que nos meten a todas y he visto mas de un “jamelgo” porque otro nombre no les cabe (a algunos, conste), tratando de sacar un bocho de un parqueo haciéndole mil quiebres como si fuera un cabezal. A mí me enseño a manejar mi tata. Tenía una Dodge Ram del año (que costaba más que todos los 17 añitos de vida que tenía en ese momento) y el medidor de su paciencia para conmigo estaba en “empty”.
“La raya, la raya” me gritaba como loco cuando yo me salía de mi carril y me iba pasando inadvertidamente al carril contrario cual conductor jumas porque mi medida de la proporción, en esos primeros días tras el volante, también era nula como la paciencia de mi amado progenitor.
“Es que este carro no sirve” le dije alguna vez mientras trataba de mover el carro en reversa y se me olvidaba que la R… era la Reversa (si, era una camioneta automática). “No sirve, que raro, como a mi si me sirve?” me contestaba mi papa botando chispas como si el fuese una compu y yo le hubiese echado agua.
Yo mientras me secaba las lagrimillas, me sacudia el polvo y me montaba de nuevo al caballo de hierro. Me sentía como el carajillo de la película 300 al que envían al frio a pelear con lobos para entrenarlo. El resultado de esa crianza cruel y dura fue el rico del rey Leonidas de Sparta, todo un guerrero maestro del arte de la guerra. Bueno, yo no termine “tan rica” como el mae, pero humildemente puedo decir que si termine siendo una excelente conductora. A pesar de los gritos de mi tata, de las madreadas y las pitadas de los conductores que tuvieron que soportarme en carretera en mis primeros días, hoy por hoy me la juego como una vikinga en mi “Avion Invisible” que por cierto es un modelo viejo, un 95, pero yo lo amo con todo mi corazón.
El dueño anterior como que no le daba mucho mantenimiento (creo yo) aunque el mae me cayo muy bien (léase: ‘taba guapo) y pues yo he tenido que ir metiéndole por aquí y por alla. Me ha sacado las canas verdes porque lamentablemente en este mundo de sportsbooks y gambling ya no se gana tan bien como antes entonces no puedo pagar los caprichitos que me han querido cobrar los mecánicos cada vez que algo se le jode.
Ha sido una travesía que pasara RTV porque todos los talleres en donde consultaba me armaban una telenovela diferente. Uno me cobraba $400 por una pieza que el personalmente iba a ir a traer a “Mayami”, otro quería desmontarle el motor,etc, etc Poco falto para que alguno sugiriese un exorcismo. Al fin di con dos mecánicos decenticos (Taller Sn. Clare Moravia, tel. 22365611 c/ Don Luis Bianchinni Y Freno Total en la Peregrina c/ Manuel Ling, tel. 8869-0444) y me le arreglaron lo único que tenía que era un problema de emisiones. Y así fue como la Mujer Maravilla venció a los Mecánicos del Infierno.
Ahora lo único que me aqueja es que no tengo booster para el chiquito y necesito pagar el marchamo. Lo del booster lo tengo resuelto. Cuando me pare el trafico diré que el niño es un roco de 40 pero que le pasa las de Benjamin Button y por eso no ocupa sillita. Lo del marchamo aun no. Son ochenta mil de a colon que la verdad no se sacan así tan fácil de la bolsa pero me sale más barato ponerme al dia (y cumplir con la ley porque la verdad es que yo siempre he sido del lado de la Liga de La Justicia y no me gusta ni deber ni andar fuera de la ley) que tener que “ayudarle” al oficial de transito para su fondo de ahorros de las birras del Domingo porque a como va la cosa ya me estoy haciendo popular y querida en la Dirección de Transito y al parecer todos los tráficos están como locos por toparse conmigo. Cada tiro son mínimo 10 mil para que no se lleven mi carrito y tengo que hacerles los ojos del gato de Shrek y aun así, a veces no funciona mucho.
Es una vida difícil para una heroína que no está acostumbrada a sobornar oficiales de transito, a cambiar llantas, a lidiar con fugas de aceite y a comprender que Plus 91 si es el equivalente a gasolina regular. Es un mundo difícil en estas calles angostas llenas de choferes de buses y de taxistas desconsiderados que parece que aprendieron a conducir montados en una patineta y que están convencidos que en una calle de dos carriles, si caben 4 carros en paralelo con comodidad. Es sumamente agobiante conducir en estas vías sin señalización en donde avisar que vas a cambiar de carril por telepatía seria más efectivo que poner la direccional o transitar nuestras carreteras ticas en donde furgones -mas destartalados que el carrito de un copero- dejan una estela de humo negro que parece anunciar que de nuevo ‘habemus papam’.
Y para echarle mas sal a la herida, viene de nuevo mi némesis: la Restriccion Vehicular. Y tal como los “Caidos” de los Transformers, la Restriccion Vehicular viene por su venganza a tomar por majes a todos los conductores que saquen su carrito el dia que no les toca. Viene reloaded; es la versión 2.0 con una multa que paso de 5 mil a 35 mil colones, traficos mas pellizcados y presas mas talladas… asi que prepárense pequeños saltamontes porque con el dolor de mi alma, de esta ni su servidora ni el mismisimo Optimus Prime nos puede salvar.
PS Aqui les dejo con un EXCELENTE comercial de Hummer que hace que me coma mis palabras del comienzo del post. Beep Beep!


